dilluns, agost 31, 2009

EL LLARG CAMÍ CAP A LA CONDUCCIÓ (1)


(Traducción más abajo) El passat 14 de juliol, cansada de ser vianant, em vaig presentar a l’examen teòric de conduir. Ja el tinc aprovat! I ara, si les obligacions em deixen, començaré les classes practiques al setembre.

Per arribar amb èxit a la convocatòria, vaig fer el gran pas d’apuntar-me a una autoscola, aquell lloc estrany on les finestres són sempre plenes d’adhesius amb senyals de trànsit, element imprescindible per a poder identificar-les. Gràcies a ells, ja sé que ningú aparca, sinó que s’estaciona, que les rotondes en realitat són “glorietas de circulación giratoria” i que està prohibit “estacionar” motos a les voreres, encara que ho faci tothom.

El dia de la prova teòrica vam coincidir a la DGT de La Campana set deixebles que veníem de la mateixa escola, dels quals, només vam aprovar dos. Encara em pregunto el perquè. Jo sempre havia pensat que per a presentar-se a un examen el més lògic era haver estudiat, però sembla ser que per a molta gent es tracta de fer una quiniela i anar col·locant les creutes de les respostes segons bufi el vent aquell dia, especialment si la pasta gansa que costa treure’s el carnet l’estan pagant els seus pares.

He fe confessar-vos que els dies que vaig anar a les classes van ser una experiència de coneixences curioses que no em brinden altres àmbits de la meva vida. Si us voleu sentir com caiguts de la Lluna, aneu a aquesta mena de cursos i barregeu-vos amb la jovenalla que hi abunda. Una noia explicava tan tranquil·la que a sa mare (a l’atur) li havia arribat una factura del mòbil de la nena per l’import de 600 Euros, un altre, estudiant de dret de primer any arribava a classe d’allò més content perquè de vuit assignatures n’havia aprovat dues: “Felicitadme” demanava amb una alegria incomprensible, un altre noi, d’aspecte descriptible però al que prefereixo no descriure, feia trampes amb els tests de classe fent creure que fallava menys preguntes per que el deixessin pujar a l’examen abans... millor ho deixo aquí.

Estadísticament, no té massa valor el que passa en un reduït grup d’una autoscola però no em deixa de sorprendre tanta inconsciència concentrada. Crec que els de la nostra generació no érem d’aquesta manera, potser sí, no ho recordo.
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El pasado 14 de julio, cansada de ser peatona, me presenté al examen teórico de conducir. ¡Ya lo tengo aprobado! Ahora, si las obligaciones me lo permiten, empezaré las clases prácticas en septiembre.

Para llegar con éxito a la convocatoria, me apunté a una autoescuela, aquel lugar extraño donde las ventanas siempre están llenas de pegatinas con señales de tráfico, elemento imprescindible para poder identificarlas. Gracias a ellos, ya sé que nadie aparca, sino que se estaciona, que las rotondas en realidad son “glorietas de circulación giratoria” y que está prohibido “estacionar” motos en las aceras, aunque lo haga todo el mundo.

El día de la prueba teórica coincidimos en la DGT de La Campana siete discípulos que veníamos de la misma autoescuela, de los cuales sólo aprobamos dos. Aún me pregunto el porqué. Yo siempre había pensado que para presentarse a un examen lo más lógico era haber estudiado, pero por lo que parece, para mucha gente se trata de rellenar una quiniela e ir colocando las crucecitas de las respuestas según sople el viento ese día, especialmente si la pasta gansa que cuesta sacarse el carnet sale de los bolsillos de sus padres.

Tengo que confesar que los días que atendí a las clases fueron una experiencia de relaciones personales que no me brinda otros ámbitos de mi vida. Si os queréis sentir como caídos de la Luna, id a este tipo de cursos y mezclaros con la muchachería que en ellos abunda. Una chica explicaba que a su madre (en el paro) le había llegado la factura del móvil de la nena por la friolera de 600 Euros, otro, estudiante de derecho de primer año, llegaba a clase de lo más contento porque de ocho asignaturas había aprobado dos: “Felicitadme” solicitaba con una alegría incomprensible, otro chaval, de aspecto descriptible pero al que prefiero no describir, hacía trampas con los tests de clase haciendo creer que fallaba menos preguntas para subir antes al examen... mejor lo dejo aquí.

Estadísticamente, no tiene mucho valor lo que ocurre en un reducido grupo de una autoescuela pero no me deja de sorprender tanta inconsciencia concentrada. Creo que los de nuestra generación no éramos así, o quizá sí pero no me acuerdo.

8 comentaris:

Merche Pallarés ha dit...

Así tenemos los conductores que tenemos como los dejen pasar... Una vergüenza. Recuerdo que aprendí a conducir aquí, en Ibiza, en los '70 (cuando no había tráfico) pero el dia de los exámenes coincidió con un viaje, invitada por mi hermano, a Canada. Me fuí a Toronto. A la vuelta como mi Fernando y mis hijos conducían, ya me olvidé del tema. Total, que llegando a estas alturas de la vida, NO tengo permiso de conducir ni coche. ¡Ah! y a todo ésto, hubiera podido sacarme el carnet en Canada a los 16 años...(que tampoco lo hice...). Besotes, M.

Juan Luis G. ha dit...

Hola Euphorbia.

Pues yo me presenté al teórico sin aprobar los tests que hacía en la autoescuela. ¡Y aprobé a la primera! De hecho sólo fallé una, y era de las de socorrismo. El exámen se me hizo mucho más fácil que los tests que tenían en la autoescuela.

Suerte con la parte práctica, que esa sí que es un hueso.

Un beso

Manuel de la Rosa -tuccitano- ha dit...

enhorabuena...avísame cundo tienes el práctico...pa subirme a las aceras...juas...

querida amiga, cierto es que cuando te metes de nuevo en la vorágine de unos estudios descubres cosas tremendas...verdaderas historias..eso es lo bueno de regresar a los estudios olvidados...besos y suerte de corazón...pero no dejes de avisarme (por aquellos de que.....)

Goathemala ha dit...

Curioso, mi esposa se sacó el carnet hace muy poco y me decía más o menos lo mismo: que allí estaban todos "locos".

Para mi el teórico es peor y ya lo aprobaste.

Dentro de poco serás "pilota".

Saludos y suerte.

Antonio Rodriguez ha dit...

La verdad es que los jovenes se toman de otra manera el tema de los examenes, pero al fin y al cabo todos tienen que aprobar si no, no hay permiso de conducir.
Que tengas la misma suerte en el práctico.
Salud, República y Socialismo

Pedro Ojeda Escudero. ha dit...

Pienso que es cuestión de porcentaje: en nuestros tiempos había gente así, pero no eran bien considerados. Ahora ha aumentado el número...
¡Felicidades por el aprobado!
Besos.

Euphorbia ha dit...

Hola Merche, a mí me han ido pasando los años y si no lo hago ahora, ya no lo haré nunca.

Juan Luís, es verdad, los tests de la autoescuela me resultaron mucho más difíciles que el del examen real. Incluso me parecían tan fáciles que me releí las preguntas varias veces para ver donde estaba la trampa. Yo lo aprobé sin fallos. Una es así de chula.

Manuel, harás bien en subirte, espero no ser muy torpe pero no confío el ello.

Goathemala, era para verlo, de verdad.

Antonio, hay algunos que llevan 2 años apuntados a la autoescuela... algún día lo aprobarán, digo.

Pedro, ahora parece que presumen de ello. Un beso.

Antònia Pons Valldosera ha dit...

fa més de 30 anys, gairebé 40 que tinc el permís i mai no he conduit.
Primer perquè no tenia cotxe, després perquè tenia un marit, Ejem! no sé si m'explico.

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